Un sensor ECT en mal estado altera el arranque en frío, provoca mezcla rica, alto consumo de combustible y fallas electrónicas progresivas del motor.
El sensor ECT es clave para la eficiencia del motor: regula mezcla, chispa y ventilador según la temperatura del refrigerante. Un fallo provoca arranques difíciles, ralentí inestable, consumo elevado y sobrecalentamiento.