La aparición de burbujas en el refrigerante del radiador es uno de los signos más claros de que algo no está funcionando correctamente en el sistema de enfriamiento de un motor. Este fenómeno puede pasar desapercibido por un tiempo, pero con el tiempo puede evolucionar en daños graves al motor, fallos en la junta de culata o incluso sobrecalentamientos catastróficos.

Desde un enfoque técnico, las burbujas indican que hay presencia de aire o gases de combustión en un sistema que debería operar completamente sellado. Comprender las causas que provocan este burbujeo y cómo realizar un diagnóstico preciso permite evitar errores de interpretación y reparar correctamente el problema de raíz.

Causas más comunes de burbujas en el refrigerante del radiador

Junta de culata dañada

La causa más frecuente es la falla en la junta de culata. Cuando se daña, permite que los gases de combustión ingresen al sistema de enfriamiento. Esto genera presión excesiva y burbujeo continuo en el radiador. El diagnóstico puede confirmarse con una prueba química que detecta gases de escape en el refrigerante.

Grietas en el bloque o la culata

Fisuras internas, tanto en la culata como en el bloque del motor, también pueden introducir gases al sistema. Estas grietas son más difíciles de detectar y suelen requerir pruebas de presión o inspecciones con equipos especializados.

Aire atrapado en el sistema

El aire puede quedar dentro del sistema si el purgado no se realizó correctamente tras una reparación o recarga del refrigerante. Este aire se manifiesta como burbujas visibles y puede alterar el funcionamiento del termostato, provocando sobrecalentamientos intermitentes.

Tapa del radiador defectuosa

Una tapa que no sella correctamente no mantiene la presión adecuada en el sistema. Esto permite que el refrigerante hierva antes de lo previsto, generando burbujas y provocando la expulsión del líquido hacia el depósito de expansión. También puede causar pérdida de refrigerante sin fugas externas aparentes.

Refrigerante en mal estado o no adecuado

Usar solo agua o refrigerantes de baja calidad reduce el punto de ebullición del líquido. Esto favorece la formación de burbujas al alcanzar temperaturas elevadas. También puede generar incrustaciones minerales que disminuyen la eficiencia del radiador.

Cómo diagnosticar correctamente la presencia de burbujas en el refrigerante

Revisión de la tapa del radiador

Es esencial comprobar el estado físico y funcional de la tapa, sustituyéndola si no mantiene la presión indicada por el fabricante.

Purgado técnico del sistema

El procedimiento técnico de purgado debe eliminar por completo el aire residual. Para ello es necesario seguir el protocolo recomendado por el fabricante del vehículo.

Prueba química de gases de combustión

Un probador de gases en el radiador, con líquido reactivo, puede confirmar la presencia de gases de escape en el refrigerante, indicando daño en junta, culata o bloque.

Inspección estructural de la junta de culata

Si el problema persiste, se recomienda desmontar e inspeccionar la junta de culata, así como comprobar la planitud de la culata y la ausencia de microfisuras en el bloque.

Verificación del tipo de refrigerante

Confirmar que el refrigerante tenga la concentración adecuada y que cumpla con las especificaciones del fabricante es clave para evitar hervido prematuro o corrosión interna.

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